Lanzamiento de la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos

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domingo, 22 de enero de 2012

TURQUÍA y FRANCIA, conflicto diplomático

ABC.es / INTERNACIONAL
 
TURQUÍA  y  FRANCIA, conflicto diplomático
 
La votación de un proyecto de ley sobre los genocidios amenaza a los turcos, que niegan el armenio
 
Daniel IRIARTE  /  ESTAMBUL
21 de Enero 2012.-
 
 
El Senado francés votará este lunes la ley que criminaliza la negación de genocidios, especialmente el armenio. De ser aprobada, cualquier persona que asegure que las matanzas de armenios a manos de las tropas del Imperio Otomano en 1915 no constituyen un genocidio, podrá ser penalizado con un año de cárcel y una multa de 45.000 euros. Esto pondría en una situación muy complicada, por ejemplo, a los diplomáticos turcos en Francia, dado que la postura oficial de Turquía es la de negar el carácter genocida de aquellos sucesos.

Obviamente, la perspectiva no gusta nada en Ankara. Por ello, las autoridades turcas se preparan para lo que puede convertirse en un duro enfrentamiento diplomático con Francia.

“Los pasos que se están tomando en Francia respecto a los sucesos de 1915, que se basan en un único punto de vista e intentan prohibir los demás, no son compatibles ni con la amistad entre naciones, ni con la legislación internacional, ni con los valores democráticos universales”, ha asegurado el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento turco en un comunicado.

“Es contradictorio que, mientras prominentes historiadores franceses aseguran que los hechos polémicos de la historia francesa deberían dejarse a la consideración de los historiadores, algunos miembros del Parlamento francés no pueden siquiera tolerar esta discusión de los sucesos de 1915 y preparan una legislación destinada a criminalizar incluso el refutar las infundadas alegaciones armenias”, se lee en el comunicado.

Pero la cosa podría ir más allá de las palabras. Los responsables turcos de importación de armamento mencionaron ayer la posibilidad de que Turquía cancele los programas militares relacionados con Francia. El más importante, la opción de adquisición de misiles de largo alcance y sistemas de defensa aérea, el SAMP/T Aster 30, está valorado en unos 4.000 millones de dólares (unos 3.200 millones de euros).

La tecnología, en todo caso, no es exclusivamente francesa, sino paneuropea, lo cual ha sido interpretado como una forma de involucrar a otros países europeos en la estrategia de presión contra Francia. Los oficiales militares encargados de la adquisición han mencionado al diario turco “Hürriyet Daily News” que, de aprobarse la ley, probablemente Turquía se inclinará por otras ofertas similares realizadas por los EE.UU., dado que la OTAN ha desaconsejado la adquisición de material de China o Rusia, por temor a filtraciones de seguridad.

En el Elíseo se han tomado las cosas en serio. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, envió esta semana una carta al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán, instándole a “proteger los intereses comunes” de Francia y Turquía, ocurra lo que ocurra en la votación del lunes. En ella, Sarkozy asegura que la ley “no va dirigida a ningún país concreto”, y que pretende “preservar la memoria de la comunidad armenia de Francia” y “ayudarles a curar las heridas abiertas hace 100 años”. “Espero que prevalezca el sentido común, tal y como debería ser entre amigos y aliados, y que mantengamos el diálogo”, dice el presidente francés.

Por ahora, el gobierno turco no se ha dejado aplacar. “Nuestra posición al respecto es clara. Ninguna opinión, ninguna carta, puede cambiarla”, ha asegurado el ministro de exteriores, Ahmet Davutoglu. “Si la propuesta de ley es aprobada, permanecerá siempre como un punto oscuro en la historia intelectual de Francia”, ha dicho.

Los temores de Turquía

Turquía, a pesar de que reconoce la muerte de 300.000 armenios de Anatolia durante la Primera Guerra Mundial, se niega a que dichos hechos sean calificados de genocidio. La postura oficial turca es la de que no se trató de algo planeado, sino que dichas muertes ocurrieron durante el traslado forzoso de la población a los desiertos de Siria, en una operación muy mal planeada y ejecutada.

Además, aseguran que un número similar de turcos murió a manos de los milicianos armenios aliados con los invasores rusos. El estado turco teme que, de reconocer legalmente el término “genocidio”, se vea obligado a establecer compensaciones para los supervivientes, que, en los casos más radicales, piden incluso restituciones territoriales.

Existe el temor, además, a un efecto de contagio en otros países con abundante población armenia, no del todo infundado: la portavoz de derechos humanos del partido gobernante en Alemania, Erika Steinbach, ha indicado esta semana que Alemania podría aprobar una propuesta de ley similar a la francesa. “De acuerdo a los miembros de la coalición gubernamental, no importa por cuánto tiempo lo niegue Turquía, está claro que fue un genocidio. El genocidio armenio debería estar en nuestra agenda constantemente”, dijo.

Argentina, Uruguay y Suiza tienen leyes genéricas que castigan el negacionismo de los genocidios, incluyendo el armenio. En EE.UU., la influyente minoría armenia ha logrado también el apoyo de varios senadores para redactar una propuesta de ley en este sentido. El presidente Barack Obama ha evitado cuidadosamente utilizar el término “genocidio” en sus comparecencias públicas, a pesar de las promesas hechas en ese sentido durante la campaña electoral.

Fuente: Garabed Topalian, Buenos Aires, Argentina

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