Lanzamiento de la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos

La Fundación Luisa Hairabedian presenta la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos que tiene como objetivo informar sobre congresos, actualidad, seminarios, publicaciones, conferencias, bibliografía y postgrados relacionados a Ciencias Sociales, Estudios sobre Genocidio, Diáspora Armenia y temáticas afines

miércoles, 10 de abril de 2013

Un genocidio impune




Han pasado 19 años del genocidio en Ruanda y el Estado francés aún protegepor Santiago Villa a una de las principales responsables.



En uno de sus espectáculos el humorista británico Eddie Izzard dice: “Si matas a una persona te meten a la cárcel, si son veinte personas te encierran en un hospital y te miran por una ventanita durante el resto de tu vida, pero nos cuesta trabajo comprender más que eso. Si alguien mató a cien mil personas casi que exclamamos: ´Bueno... ¡felicitaciones! Debes ser alguien que se levanta muy temprano en la mañana´”. En el genocidio de 1994, en Ruanda, fueron asesinadas entre 800.000 y 1.174.000 personas en tres meses, y el Estado francés ha protegido durante 19 años a una de las principales genocidas, Ágata Habyarimana (70). Finalmente, en diciembre del 2012, después de 18 años de permanecer indocumentada en ese país, el gobierno de François Hollande le concedió la residencia.
Habyarimana es la ex primera dama de Ruanda. El asesinato de su esposo, el entonces presidente hutu Juvénal Habyarimana, el 6 de abril de 1994, fue el evento que desencadenó la matanza de la tribu hutu contra los tutsi. No obstante el detonante, la primera dama y su grupo extremista hutu, AKAZU, llevaban casi cuatro años preparando el genocidio. Francia facilitó las armas para su ejecución y luego ayudó a que los principales responsables huyeran de Ruanda.
En el año 2004, Ruanda emitió una orden de arresto internacional contra Ágata Habyarimana por los siguientes delitos: genocidio, complicidad en genocidio, conspiración para cometer un genocidio, la creación de una empresa criminal, homicidio y complicidad para cometer homicidios, exterminación, e incentivar públicamente la ejecución de un genocidio. Francia negó su extradición en el año 2011.
La complicidad de los familiares y funcionarios del ex presidente francés François Mitterrand (1981 – 1995) con los genocidas está documentada. Jean-Christophe Mitterrand, hijo del presidente, facilitaba el tráfico de armas a Ruanda como consejero de la Presidencia para Asuntos Africanos. Entre 1990 y 1994, el régimen de Juvénal Habyarimana, quien era amigo personal de los Mitterrand, gastó el 70% de su presupuesto en 85 toneladas de armamento, cuya compra fue coordinada desde la embajada de Ruanda en París, y que fue distribuido entre grupos paramilitares hutu de Ruanda para cometer el genocidio. Según una investigación realizada en el 2007 por el Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo, durante estos años Francia vendió 136 millones de francos en armas a Ruanda.
Una vez comenzaron las matanzas propiamente, el 7 de abril de 1994, una de las personas que coordinó la logística para que Ágata Habyarimana y otros genocidas huyeran a salvo fue el ex embajador de Francia en Colombia, Jean Michel Marlaud (2007 – 2010). Intenté contactar a Marlaud en el año 2009 para que respondiera a preguntas sobre su participación facilitando la huida de los genocidas, pero la embajada impidió que la entrevista incluyera cualquier pregunta relacionada con su misión en Ruanda, y por ese motivo no fue concedida.
El oscuro papel que jugó el Estado francés en el genocidio de Ruanda ha minado la relación diplomática entre los dos países. Desde que los tutsi, bajo el liderazgo de Paul Kagame y su Frente Patriótico Ruandés, detuvieron el genocidio y asumieron el control de Ruanda, las relaciones con Francia han sido casi inexistentes. La animadversión hacia Francia ha llegado al punto de reemplazar la principal lengua de enseñanza en los colegios del francés al inglés, y Ruanda ingresó en el 2009 a la Commonwealth británica.
“El cambio de lengua no afectó de forma negativa mi educación porque fue una transformación conveniente con respecto al cambio que sobrellevaba el país”, me dijo Rogier Munezero, un cantante ruandés amigo que vivió el genocidio en su infancia. “Creo que el cambio se dio, más que para crear una separación con Francia, para integrarse al África del este, que es anglófona”.
En el año 2010 el presidente Nicolas Sarkozy hizo esfuerzos por acercar a los dos países. Visitó a Ruanda, dijo que Francia había cometido errores y a su regreso Ágata Habyarimana fue arrestada. No obstante, más adelante recibió libertad condicional y no fue aprobada su extradición.
Ahora, con el permiso de residencia, lo más probable es que jamás vuelva a pisar un juzgado por motivos relacionados con el genocidio. 

Twitter: @santiagovillach

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