Lanzamiento de la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos

La Fundación Luisa Hairabedian presenta la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos que tiene como objetivo informar sobre congresos, actualidad, seminarios, publicaciones, conferencias, bibliografía y postgrados relacionados a Ciencias Sociales, Estudios sobre Genocidio, Diáspora Armenia y temáticas afines

lunes, 20 de abril de 2015

A 100 años del genocidio contra el pueblo armenio: Negar la negación

El siglo XX fue un siglo de genocidios y Estados criminales. El primer genocidio moderno, el perpetrado contra el pueblo armenio, fue ejecutado por parte del Imperio turco-otomano, gobernado por los Jóvenes Turcos del partido Unión y Progreso entre los años 1915 y 1923.

La intención de los Jóvenes Turcos fue erradicar a la población armenia de todo el Imperio Otomano, objetivo que fue alcanzado casi con total éxito. El genocidio contra los armenios dejó un saldo de un millón y medio de víctimas. Sin embargo, aproximadamente medio millón de hombres y mujeres armenias lograron escapar y refugiarse en otros países. Algunos se ocultaron en la propia Turquía escondiendo su verdadera identidad.

El propósito de los genocidas no se limitó a la eliminación física de las víctimas, sino que se pretendió también el borramiento simbólico y cultural del pueblo armenio como tal, el genocidio cultural. Se destruyeron monumentos, monasterios, iglesias, se borraron inscripciones, se prohibió el idioma, se cambiaron los nombres. El exterminio llegó al límite de lo inimaginable: por orden de Talaat, uno de los principales perpetradores del genocidio, se ordenó "deportar a todos los niños en edad de recordar". Fue como si los perpetradores hubieran querido eliminar incluso el recuerdo mismo de la existencia armenia.

Aunque cometido durante las primeras décadas del siglo anterior, el exterminio los armenios no puede ser considerado un crimen del pasado. En todo caso, se ha convertido en lo que los franceses llamarían un pasado que no quiere pasar. Hay dos razones fundamentales por las cuales el pasado del genocidio perpetrado contra el pueblo armenio no quiere -o no puede- pasar: la impunidad y el negacionismo.

La impunidad de la que gozaron sus autores impide que sea tomado como un hecho del pasado. El genocidio contra los armenios no ha dejado nunca de suceder, se está repitiendo siempre en la medida en que no ha habido justicia. Es un crimen que se repite porque las heridas siguen abiertas y los daños no han sido reparados. De ahí que, mientras subsista la impunidad, el genocidio armenio es un crimen que se dice en presente.

La impunidad de esta masacre habilitó, además, la posibilidad de que otros genocidios fueran cometidos durante todo el siglo pasado. En efecto, los genocidas nazis tomarían al caso armenio como un antecedente para llevar a cabo el exterminio de los judíos, los gitanos, los homosexuales. En 1939 Adolf Hitler, dirigiéndose a los jefes militares del Tercer Reich, preguntó: "¿Quién recuerda ahora el exterminio de los armenios?".

Otro motivo que impide que este genocidio sea tomado como un asunto del pasado es el negacionismo. Luego de perpetrado, el crimen contra los armenios fue sistemáticamente negado por el Estado turco -heredero del Imperio Otomano- tanto dentro como fuera del país. La negación no vino sólo de parte del Estado; el genocidio armenio fue negado por la mayor parte de la comunidad internacional. Samantha Power ha demostrado que ningún crimen contra la humanidad ha pasado inadvertido en el momento de ocurrencia por parte de Estados Unidos. No obstante, no hubo voluntad de intervenir para impedirlo.

En el caso del genocidio contra los armenios, ha existido una negación institucionalizada que consiste en una política oficial del gobierno turco apoyada con recursos financieros sustentables -que cuenta, además, con la complicidad de intelectuales y académicos- con el propósito deliberado de que el genocidio perpetrado contra los armenios no sea reconocido. Indudablemente, la falta de reconocimiento tiene el objetivo de perpetuar la impunidad. Para Turquía, reconocer el genocidio significa, de suyo, hacerle honor al principio de reparación del derecho internacional que incluye -claro está- la restitución de los territorios armenios usurpados, algo que el Estado turco intenta evitar a capa y espada.

Con todo, la impunidad y la negación del exterminio fueron duramente combatidas por la comunidad armenia. A la impunidad se la afrontó con el reclamo de justicia, una justicia que -muertos los perpetradores- debe consistir en la reparación integral de todos los daños por parte del Estado turco, verdadero perpetrador del genocidio. Con respecto a la negación, la comunidad armenia en la diáspora fue activa militante de la lucha por el reconocimiento del genocidio, un reconocimiento que debe ser universal.

El genocidio contra los armenios no es un asunto exclusivo de los armenios, sino una cuestión que atañe a la comunidad humana toda. En realidad, al destruir a hombres y mujeres armenios, fue el género humano el que fue victimizado. De ahí el imperativo de un reconocimiento universal.

Varios países del mundo han reconocido el genocidio contra los armenios. En nuestro país, dicho crimen fue reconocido por los tres poderes del Estado. La ley nacional 26.199 declara el 24 de abril como Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos en conmemoración del genocidio del que fue víctima el pueblo armenio. Esta ley fue sancionada el 13 de diciembre de 2006 por el Congreso y promulgada por el Ejecutivo el 11 de enero de 2007. El Poder Judicial también lo ha reconocido por vía de la histórica sentencia del 1 de abril de 2011 del Juzgado Federal Nº 5 de la Ciudad de Buenos Aires en el Juicio por la Verdad del Genocidio Armenio, resolviendo con entidad de sentencia definitiva que el Estado turco ha cometido delito de genocidio en perjuicio del pueblo armenio en el período comprendido entre los años 1915 y 1923 (causa 2610/2001). A su vez, la batalla de la sociedad argentina contra la impunidad por el genocidio perpetrado durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983) llevó a que se inicie un interesante proceso de justicia, que se destaca por su originalidad y amplitud. A partir de entonces, la verdad, la memoria y la justicia se han convertido en valores intransigibles para los argentinos y las argentinas. Por tanto, la lucha por el reconocimiento y la justicia que ha planteado el pueblo armenio, en tanto lucha contra la impunidad, nos alcanza y nos compromete y se vuelve, de este modo, parte de nuestra lucha.

A cien años de perpetrado el genocidio contra los armenios, es tarea de la humanidad -no sólo de los armenios- negar la negación del genocidio. Así pues, el genocidio contra los armenios no sólo es imprescriptible para la Justicia sino también -y fundamentalmente- para la conciencia universal.

Fuente:http://www.rionegro.com.ar/diario/a-100-anos-del-genocidio-contra-el-pueblo-armenio-negar-la-negacion-7413358-9539-nota.aspx

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