Lanzamiento de la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos

La Fundación Luisa Hairabedian presenta la Red Informativa de Genocidio y Derechos Humanos que tiene como objetivo informar sobre congresos, actualidad, seminarios, publicaciones, conferencias, bibliografía y postgrados relacionados a Ciencias Sociales, Estudios sobre Genocidio, Diáspora Armenia y temáticas afines

lunes, 27 de abril de 2015

A un siglo del genocidio armenio

Durante este año se conmemoran los cien años de ocurrido el genocidio del pueblo armenio. Más precisamente el día 24 de abril, fecha que en nuestro país ha sido establecida como “día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos” por la ley 26.199. Una nota de opinión de Martín Lozada.



A un siglo del genocidio armenio
El artículo primero de dicha ley señala que la memoria del genocidio sufrido por el pueblo armenio debe constituir una lección permanente sobre los pasos del presente y las metas del futuro. En función de ello, autoriza a todos los ciudadanos de origen armenio a disponer libremente de esa jornada para poder asistir a las actividades que a su respecto realizare la comunidad.
Se trata de un gesto simbólico en torno a la identificación de aquellos episodios marcados por la muerte y la desdicha de su pueblo.
Acaso no sea un gesto menor, si tenemos en cuenta que el día 22 de agosto de 1939, en Obersalzberg, Hitler dirigió a los comandantes del ejército Alemán uno de sus discursos más violentos.
Entonces los arengó del siguiente modo: “Nuestra fuerza reside en nuestra rapidez y en nuestra brutalidad. Gengis Kan hizo morir a millones de mujeres y de niños, con total conciencia y con el corazón liviano. La historia lo recuerda solo como un gran fundador de Estados”.
Y continuó, al expresar: “He ordenado, por el momento solo en el frente oriental, matar a hombres, mujeres y niños de raza y lengua polaca sin compasión y piedad. ¿Quién habla, todavía hoy, de la masacre de los armenios?".
La veracidad de esa pregunta ha venido siendo refutada por parte de grupos nacionalistas turcos, a quienes les interesa eliminar toda relación entre el exterminio de los armenios y el de los judíos por parte de Hitler. No obstante ello, existen estudios históricos que dan sustento a los términos por él empleados durante aquella ocasión.
Ese interrogante remite a un dilema que, tanto en el momento en que fuera formulado como en el presente, reviste máxima actualidad. En lo fundamental, debido a que si nadie habla y nadie recuerda, es la conclusión implícita que Hitler quiso entonces transmitir a quienes lo escuchaban, pues entonces es posible perpetrar cualquier masacre.
De modo que conmemorar el centenario del genocidio armenio es hacer lugar a la memoria de una serie de acontecimientos dramáticos, que anunciaron una modalidad criminalidad que estaría presente a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días.
Fueron Francoise Mitterand y Raúl Alfonsín, en 1986 y 1987 respectivamente, los primeros hombres de Estado en reconocer públicamente la verdad histórica del genocidio armenio.
Como una autocrítica por las omisiones pasadas, poco a poco se ha ido aceptando la dimensión de la catástrofe producida. En ese sentido se pronunciaron el Tribunal Permanente de los Pueblos reunido en París en abril de 1984; el Parlamento Europeo en noviembre de 2000; y el Parlamento francés en enero de 2001.
A su vez, en fecha 11 de enero de 2008 se promulgó en nuestro país la ley 26.199, la cual fue aprobada por 175 votos sobre 179 diputados presentes, y por unanimidad en el Senado de la Nación.
El actual gobierno de Armenia, un país independiente desde 1991, estima que entre 1915 y 1923, los otomanos, alineados junto a Alemania en la Gran Guerra, exterminaron a más de un millón y medio de personas y deportaron a otras 600.000.
Sin embargo, Turquía reconoce las masacres sufridas por el pueblo armenio, pero se niega a calificarlas como un genocidio. Las considera, en cambio, parte de los horrores generados durante la Gran Guerra. Esa negativa del Gobierno de Ankara constituye hasta hoy uno de los principales obstáculos para la integración de Turquía en la Unión Europea.
En ese contexto se han generado algunos progresos puntuales. Frente al negacionismo tradicional turco, en donde hasta hace una década hablar del genocidio armenio podía implicar hasta castigos judiciales, se ha originado un debate en ámbitos académicos y en la propia sociedad que es muy difícil de soslayar.
Tan es así que hasta que el propio gobierno de Turquía emitió el año pasado una nota de condolencias hacia las víctimas de las deportaciones otomanas, y lamentó el “dolor compartido” por diversas poblaciones de la actual Turquía en los últimos años del Imperio.
Lamentación que, de ser sincera y perdurar en el tiempo, contribuirá a iluminar un hecho histórico que ha venido siendo sistemáticamente eludido hasta el presente.

Martín Lozada
Profesor Regular de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN)

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